Soñar con desnudos

Considerados en función de lo que producen, los sueños de advertencia, de relaciones sexuales con seres, de regreso de los muertos, los sueños altruistas, militantes o ciudadanos son relativamente más simples. Susceptibles de ser catalogadas, las interpretaciones, se formulen como recomendaciones o como prescripciones, están relativamente codificadas. Por esta razón he podido señalar su trama. Para el resto, aquéllos que condu­cen a una verdadera predicción, las famosas "visiones de espe­ranza" de
Artemidoro, aunque su interpretación deba respetar las mismas reglas generales, ésta es mucho más difícil de for­malizar. Tal interpretación surge de esta vía estrecha en la que el sueño engendra eurekas para avanzar hacia un futuro específico. Porque estas interpretaciones leen y dibujan el destino en un solo movimiento. A modo de ayuda, puedo proporcionar como ejemplo fragmentos de sueños junto con su interpretación.

Los sueños de desnudez son frecuentes, y han sido descritos a menudo por los onirocríticos. Freud los estudió en abundan­cia, considerándolos la expresión de un deseo exhibicionista. Son evidentemente sueños de desafío. Recorren atajos asu­miendo personajes de usurpador, escenifican las situaciones de la vida social en las que el soñante espera salir airoso. Sabe por ejemplo que al día siguiente se presentará a una entrevista para un trabajo en el que se exige el dominio del inglés. Considera su nivel aproximadamente equivalente al de un alumno de secun­daria. 


Intentará convencer a los entrevistadores que es mucho más elevado. En su sueño, está desnudo, pero él no lo sabe. Es fácil darse cuenta de que el sueño ha invertido la situación real. Porque, en la vida, conoce esta desnudez (su escaso nivel de inglés), pero pretende ocultarla a los demás. En el sueño, son los demás los que lo saben y él quien lo ignora. Este ejemplo banal permite comprender que, invirtiendo una situación molesta que el soñante forzosamente deberá de afrontar, su sueño es a la vez decisión y desafío. Podría haber renunciado a presentarse para ese puesto, pero decide lanzarse a la piscina, asumiendo una posición que tendrá que mantener. Por ello es un desafío, sobre todo consigo mismo, una decisión de ser. El Talmud señaló hace mucho que los sueños de desnudez eran confesiones de igno­rancia de la Torah. 




Otro pasaje del Talmud precisa aún más que la desnudez designa el hecho de que el soñante no se conforma con las recomendaciones (en hebreo, mitzwoi).

De este modo, el sueño de desnudez es una condensación de tres ideas: 1) una confesión -"estoy desnudo, o sea desprovisto de conocimientos y de mérito"-; 2) un desafío -"pero me presen­taré como si estuviese cubierto, engalanado de virtudes"-; 3) una decisión -"y asumiré esta posición"- es decir que fingiré de cara al resto, pero, para mí, aceptaré ser formado por un maestro.

Este sueño, por un lado desafío, presenta por el otro una llamada a un personaje de otro nivel, un maestro, un sabio. El sueño de desnudez es la quinta esencia del sueño. El intérprete que le escucha percibe la desnudez del soñante, esto es su falta, pero a través del propio hecho de la interpretación le ofrece un vestido -un saber, una presentación de sí mismo, una sustan­cia-. En cierto modo, la interpretación de tal sueño de desnudez no puede ser otra que: "¡Soñante, búscate un maestro!" Encuen­tra a aquél que al verte desnudo acepte vestirte.

Es fácil comprender que las vestimentas representan la cultura, sabiendo que el ser humano viene al mundo desnudo y se viste con el idioma, las costumbres, el conocimiento de los seres y todo aque­llo que le transmite su entorno. 

Esta constatación es tan cierta que en no pocas culturas la desnudez designa la locura. Quien huye des­nudo entre la maleza dirige a su grupo el mensaje de su renuncia. Los que conocen las metrópolis africanas seguramente han visto, en las estaciones, los mercados o deambulando a lo largo de la vía férrea, algunos hombres, muy rara vez mujeres, hirsutos y desnudos. Su presencia refleja en ciertos países verdaderos hospitales ambu­lantes. Todo el mundo sabe que estos hombres están "perturbados" Ciertos sueños anuncian tal pérdida de referencias. Cuando una mujer joven habirualmente reservada, generalmente con vestiduras demasiado ceñidas, sueña que baila desnuda bajo la lluvia, puede temerse la aparición de un episodio psicótico. En todo caso, es señal de que ha renunciado a luchar, que ya no se esforzará por mantener el barniz social necesario para lo cotidiano. En este caso, el onirocrítico tiene el deber de prevenir.

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